Aún siendo un proceso normal de pérdida de facultades, fuerza y agilidad, la vejez no tiene porqué ser una carrera hacia el ostracismo a causa de las dolencias y achaques de la edad.
La pérdida de movilidad adicional como consecuencia de las lesiones en la columna vertebral, unida a la falta de ejercicio físico que produce el malestar de la lesión, acelera el proceso, y mina la felicidad en una época de la vida en la que se puede disfrutar plenamente.
En aquellos casos en los que se sienten dolores molestos que afectan a la vida cotidiana, y provocan pereza, acudir a un osteópata, puede tener resultados sorprendentes puesto que la calidad de vida del paciente (incluyendo su estado de ánimo) se ve muy mejorada, algunas veces incluso de forma increíble.