Las técnicas empleadas para el tratamiento osteopático, son de tres tipos:
Técnicas estructurales o osteo-articulares:
La finalidad, es dar movimiento a las articulaciones, ya sean de la columna vertebral o extremidades. Mediante maniobras directas a alta velocidad (manipulaciones), que aún sin ser necesariamente molestas para el paciente, pueden provocar cierto respeto, por lo que si se prefiere, pueden ser sustituidas por otro tipo de técnicas menos dinámicas.
Técnicas de tejidos blandos, orgánicos o viscerales:
Mediante el movilizaciones locales, se da a las vísceras, músculos, tendones, fascias... el movimiento original.
Técnicas craneales o cráneo-sacrales:
Mediante un trabajo específico consistente en micromovimientos en el cráneo, se dota de movilidad al sistema cráneo-sacro, para así dar un movimiento fisiológico a la masticación y deglución.