Cuando el osteópata ha llevado a cabo el examen del paciente, conociendo su historial, y habiendo localizado sus disfunciones, es el momento de efectuar un diagnóstico que tenga en cuenta todas sus situaciones particulares, ya que gracias a la anamnesis, y fundamentalmente al reconocimiento ha sido posible localizar el origen del problema causante de las dolencias o lesiones que le aquejan.