Si bien la osteopatía sirve para curar, o según el caso por lo menos para mejorar la calidad de vida de personas que sufren lesiones que provocan malestar (dolores musculares, reumáticos, articulares o incluso mareos y cefaleas), es importante recordar que una patología definida (dolor de espalda, migraña, dolores cervicales...) no siempre tiene un mismo origen, y frecuentemente no es más que la consecuencia de un problema por determinar.
Esta es la principal diferencia entre la osteopatía y la alopatía (medicina convencional), y el motivo por el que en este espacio se comentan únicamente los síntomas, y en ningún caso se propone un tratamiento concreto, puesto que en osteopatía, no es posible llegar a un diagnóstico sin una exploración exhaustiva del paciente.
Algunas de las principales aplicaciones de la osteopatía son: