El dolor dorsal, se sitúa en la parte media de la espalda (entre las vértebras lumbares y las cervicales). Un espacio de poca movilidad que soporta las costillas formando la caja torácica, dónde se encuentra el cruce de las líneas de gravedad. A todo esto, se une el hecho de que es el punto de unión de los triángulos de fuerza superior e inferior.
La zona dorsal, es una parte de la anatomía que soporta muchas tensiones, y por lo tanto expuesta a dolencias por múltiples y diferentes causas.
Los síntomas del dolor dorsal, se ponen de manifiesto en distintas situaciones, ya sea mediante un aumento del dolor o sensación de carga en posturas prolongadas, y también pesadez y limitación de movimientos.
Por lo general, el dolor dorsal es propio de personas mayores de 40 años, pudiendo afectar omoplatos, brazos, e incluso llegando a producir un hormigueo en los dedos, así como una cierta pérdida de fuerza y sensibilidad en brazos y manos.
En osteopatía, existen tratamientos para curar, o en el peor de los casos aliviar los dolores dorsales. La clave para ello es el conocimiento de las causas e incidir sobre ellas.