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Osteopatía para músicos: El pianista

Habría que entender a los músicos igual que a los bailarines o deportistas y asumir que el uso excesivo del sistema músculo esquelético requiere unos cuidados específicos.

La patología más frecuente en un pianista es:

  • Problemas en los antebrazos, mayoritariamente en los músculos epicondíleos que son los flexores de muñeca, los músculos antagonistas no trabajan lo suficiente.
  • Problemas en la columna cervical y dorsal determinados por un desequilibrio muscular flexo-extensor que se puede irradiar hacia los hombros.
  • Problemas en la columna lumbar derivados del déficit de movilidad del resto de la columna vertebral
  • Problemas circulatorios y neurológicos en las extremidades superiores como hormigueos y perdida de sensibilidad, esta situación viene determinada por la elevación de la primera costilla que dificulta el flujo neurológico y sanguíneo de las extremidades superiores.
  • Problemas de sobrecarga en los músculos flexores que determinarían molestias generalizadas en los músculos extensores como los trapecios.

El tratamiento osteopático de los pianistas solo se puede entender desde un punto de vista global pues es un instrumento muy completo donde se realizan muchos movimientos en toda la columna vertebral y extremidades superiores de tal forma que una pequeña lesión en la articulación sacro-iliaca puede desencadenar una lesión en los antebrazos que provocaría un déficit en la interpretación musical.

Si observamos a un pianista interpretar cualquier obra musical podemos observar cómo se mueve su columna vertebral, extremidades superiores y extremidades inferiores lo cual permitirá descubrir cuáles son los músculos más solicitados y por lo tanto las lesiones más frecuentes en estos músicos.

El músico está sentado en un taburete sobre las tuberosidades isquiáticas que forman parte de la pelvis que está formada por los iliacos y el sacro y a la cual se le unen las extremidades inferiores por medio los fémures y de la columna vertebral que se apoya en el sacro. La pelvis soporta el peso de toda la espalda, así como la fuerza que proviene de las extremidades inferiores. En las interpretaciones de piano se observa el movimiento continuo de la pelvis mediante el traslado de peso de un isquion a otro lo cual permite a la columna vertebral inclinarse hacia un lado y hacia otro continuamente además de los movimientos de flexión y extensión vertebrales que realiza el artista al interpretar la música.

El piano tiene como mínimo un pedal que es usado continuamente por el músico por medio de los músculos flexores y extensores del tobillo lo cual repercute en el iliaco y por lo tanto modifica el apoyo isquiático de tal forma que cuando presiona con el pie el pedal aumenta el apoyo isquiático del mismo lado mientras que cuando mantiene el pie en flexión aumenta el apoyo isquiático del lado contrario.

Cada vez que realizamos un apoyo isquiático la columna lumbar se inclina hacia un lado repercutiendo en la columna dorsal que se apoya en la columna lumbar y al mismo tiempo en la columna cervical que se apoya en la columna dorsal.

Un elemento imprescindible en el piano son las manos las cuales necesitan de los antebrazos y los hombros para trabajar y estos últimos están unidos a la columna dorsal por medio de la escápula y de la clavícula y al mismo tiempo están unidos a la columna cervical y lumbar por una serie de músculos determinados.

En las manos llama poderosamente la atención la continua posición de flexión de las muñecas siempre acompañadas de una flexión de codo y una ligera flexión de hombros, la fijación de todo este sistema permite la libre utilización de los flexores y extensores de los dedos, los verdaderos protagonistas de la interpretación pianística.

Cuando observamos a cualquier persona caminar o estando de pie cambiar de apoyo de una pierna a otra se observa siempre una flexión de una extremidad y una extensión de la otra extremidad, este funcionamiento agonista/antagonista funciona automáticamente en el cuerpo humano y su disfunción es la mayor causa de patologías musculo tendinosas.

Se observa que al interpretar el piano se producen movimientos en la pelvis y en toda la columna vertebral en todos los sentidos, pero también se observa un continuo trabajo de los músculos flexores de muñeca y un trabajo mucho menor de los músculos extensores de la muñeca.

Todos estos movimientos articulares y comportamientos musculares se realizan automáticamente e inconscientemente sin implicación cortical del interprete que solo se tiene que preocupar de la partitura, cuando aparece dolor se debe a que este sistema no funciona correctamente, es una alerta que dispone el ser humano que si no hacemos casa aumentara hasta hacernos parar el ejercicio.

Una disminución del movimiento de extensión vertebral siempre provocaría una hipertonía de los músculos flexores de la muñeca siendo unos músculos guía en el diagnostico osteopático y en el tratamiento osteopático de los pianistas.

En cuanto a la prevención de las patologías de las que hablábamos al principio del artículo, se entiende que los ejercicios de estiramiento de los músculos epicondíleos, así como de los músculos flexores en general (cuádriceps, músculos flexores cervicales, etc.) antes y después de tocar el instrumento podría ser beneficioso para estos músicos.

Personalmente creo que un buen paseo de 30 minutos después de un trabajo intenso de piano sería la mejor prevención posible pues permitiría la contracción de grupos musculares que durante la interpretación han tenido pocas oportunidades de contraerse.

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